Uno de los momentos más especiales y emotivos de las jornadas Historia, Madera y Agua, celebradas en Orcera fue la exhibición de pineros gancheros realizada en el paraje de El Aguadero, una actividad organizada por José Laso y Juan Francisco Fernández para recuperar la memoria de uno de los oficios más emblemáticos de las montañas forestales serranas. Los troncos fueron suministrados por el aserradero local Maderas Pedro Arroyo de Orcera.
La actividad reunió a vecinos, visitantes y participantes de las jornadas en un enclave natural excepcional. El Aguadero constituye uno de los espacios más singulares de la Sierra de Segura, donde confluyen el río Orcera y el río Trújala, muy cerca además del río Hornos. Esta unión de cursos fluviales, junto con la vegetación de ribera y el relieve montañoso que caracteriza la comarca, genera un paisaje húmedo y fresco de gran valor ecológico y paisajístico.
Fue precisamente este escenario el elegido para recrear una actividad que durante siglos resultó fundamental para la economía forestal de la Sierra de Segura y de buena parte de España: el transporte de madera por los ríos.
Antes de la construcción de carreteras forestales y de la aparición del transporte moderno, los grandes troncos extraídos de los pinares serranos eran conducidos río abajo aprovechando las corrientes naturales. Los encargados de esta compleja tarea eran los pineros gancheros, trabajadores especializados que guiaban las maderadas utilizando largas pértigas rematadas con ganchos de hierro.
Su trabajo exigía una extraordinaria habilidad física y un profundo conocimiento del comportamiento de los ríos. Debían caminar sobre troncos en movimiento, sortear rápidos, evitar atascos y mantener el flujo continuo de la madera a lo largo de decenas e incluso cientos de kilómetros.
Se trataba de una profesión extremadamente dura y peligrosa, desarrollada en condiciones muy exigentes y estrechamente vinculada a las grandes masas forestales de montaña.
Durante siglos, la Sierra de Segura fue uno de los principales territorios productores de madera de la Península Ibérica. La calidad de sus pinares convirtió a estas montañas en una fuente estratégica de suministro para numerosas actividades económicas.
Desde estos montes partieron enormes cantidades de madera destinadas a la construcción naval, a la arquitectura tradicional y, más tarde, a la fabricación de traviesas para la red ferroviaria española. La importancia de este recurso fue tal que gran parte de estos territorios llegaron a estar vinculados históricamente al abastecimiento de la Marina española.
Los troncos descendían desde las montañas utilizando dos grandes corredores fluviales: el río Guadalquivir, que conectaba con Andalucía occidental y los puertos atlánticos, especialmente Cádiz, y el río Segura, que permitía transportar la madera hacia el sureste peninsular y el puerto de Cartagena.
Aquellas maderadas constituyeron una auténtica hazaña logística que durante siglos conectó las sierras interiores con los grandes centros económicos del país.
La figura de los gancheros forma parte de un patrimonio cultural excepcional que hoy se conserva gracias al esfuerzo de asociaciones y colectivos que mantienen viva esta memoria.
La tradición de las maderadas y de los pineros gancheros está reconocida internacionalmente como parte del patrimonio cultural inmaterial vinculado a las técnicas tradicionales de explotación forestal y transporte fluvial de la madera, un legado que representa siglos de interacción sostenible entre las comunidades rurales y sus bosques.
La exhibición contó con la participación de miembros de asociaciones de pineros gancheros procedentes de Huesca y Valencia, territorios que comparten una larga tradición ligada al transporte fluvial de madera. Su presencia permitió intercambiar experiencias y demostrar cómo este patrimonio cultural sigue vivo en diferentes regiones españolas.
Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue el carácter pionero de la iniciativa. Se trata de la primera exhibición contemporánea de pineros gancheros realizada en la Sierra de Segura, precisamente en uno de los territorios donde esta actividad alcanzó una mayor relevancia histórica.
La demostración permitió observar las técnicas utilizadas por los antiguos gancheros para dirigir los troncos a través del cauce, resolver atascos y aprovechar la fuerza del agua como medio de transporte. Más allá de la espectacularidad de las maniobras, la actividad sirvió para acercar al público una parte esencial de la historia forestal de estas montañas.
La exhibición constituyó además el complemento perfecto al estreno del documental “Maderadas en los ríos Segura y Guadalquivir”, dirigido por José Laso, presentado horas antes en Orcera.
Ambas iniciativas persiguen un mismo objetivo: recuperar y transmitir el conocimiento de quienes hicieron posible el aprovechamiento de los grandes pinares serranos y contribuyeron al desarrollo económico de estas comarcas durante generaciones.
La jornada puso de manifiesto que la historia forestal de la Sierra de Segura no puede entenderse sin sus pineros gancheros y sus maderadas. Mantener viva la memoria de estos oficios no supone únicamente preservar el pasado, sino también comprender mejor la profunda relación que durante siglos ha unido a las personas con el bosque, el agua y el territorio.
Precisamente esa conexión entre patrimonio cultural, recursos naturales y desarrollo rural es uno de los valores que el proyecto FORTALECE pretende recuperar y proyectar hacia el futuro de los paisajes forestales andaluces.