Dentro de las actividades de campo organizadas durante las jornadas de lanzamiento del proyecto FORTALECE, los participantes visitaron un aprovechamiento forestal en el monte municipal “El Castillo”, situado en el término municipal de Torres de Albanchez, en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
La visita estuvo guiada por Francisco José Castillo, técnico municipal y propietario forestal privado, quien mostró sobre el terreno los trabajos de gestión que se están desarrollando en este monte de utilidad pública de 113 hectáreas, propiedad del Ayuntamiento y consorciado con la Junta de Andalucía.
Los asistentes pudieron conocer de primera mano las labores de aprovechamiento mecanizado que se están realizando sobre masas de pino carrasco (Pinus halepensis), incluyendo la apertura y mejora de vías de saca necesarias para la movilización de la madera. La proximidad del monte al núcleo urbano permitió además reflexionar sobre el importante papel que desempeña la gestión forestal en la reducción del riesgo de incendios forestales y en la protección de las poblaciones rurales.
Más allá de los aspectos técnicos del aprovechamiento, la visita sirvió para debatir sobre una cuestión fundamental para el futuro de los montes mediterráneos: cómo compatibilizar conservación y rentabilidad.
En este sentido, resultó especialmente ilustrativa la experiencia compartida por Francisco José Castillo en una finca forestal privada próxima al lugar de la visita. Allí, los trabajos de aprovechamiento maderero realizados en los últimos años han permitido financiar las actuaciones de gestión necesarias para mejorar el estado del monte. Aunque la venta de madera no generó beneficios económicos, sí permitió sufragar los costes de los tratamientos selvícolas y reducir la acumulación de combustible forestal, mejorando la resiliencia de la masa frente a los incendios.
Pero quizá el aspecto más interesante sea lo que ocurrió después.
Gracias a la mejora del monte derivada de esos trabajos, la finca alberga actualmente un aprovechamiento ganadero extensivo basado en una raza caprina autóctona, cuya gestión incorpora además herramientas de seguimiento mediante sistemas GPS. El ganado contribuye a mantener la vegetación bajo control, reduciendo la necesidad de nuevas intervenciones y ayudando a conservar los beneficios obtenidos tras la actuación forestal.
La experiencia muestra cómo la gestión forestal puede actuar como elemento desencadenante de nuevas actividades económicas compatibles con la conservación del territorio. La madera financia la intervención inicial; la mejora del monte facilita nuevos usos productivos; y estos usos contribuyen posteriormente al mantenimiento del ecosistema.
Durante el recorrido, los participantes coincidieron en destacar que este tipo de ejemplos representan uno de los grandes retos y oportunidades de la política forestal actual: transformar los montes en espacios vivos, capaces de generar actividad económica, empleo y servicios ambientales al mismo tiempo.
La visita permitió comprobar que la gestión activa del monte no solo produce madera. También contribuye a reducir el riesgo de incendios, mejorar la conservación de los ecosistemas, favorecer el mantenimiento de actividades tradicionales y crear nuevas oportunidades para las personas que viven en el medio rural.
Precisamente esta visión integral es la que inspira el proyecto FORTALECE, que trabaja para demostrar que la bioeconomía forestal puede convertirse en una herramienta clave para conservar los paisajes forestales del sureste peninsular y fortalecer el futuro de sus comunidades rurales.